- El alcalde de San José promete abrir un proceso de diálogo cuando el reglamento ya fue aprobado en primera instancia por el Concejo Municipal.
- Comerciantes cuestionan nuevas reglas sobre karaokes, horarios, licencias y espectáculos públicos que podrían impactar la actividad nocturna en la capital.
Ni José José, ni Chente, ni Luismi. Quien desafinó fue el alcalde de San José, Diego Miranda.
Lo que comenzó como un reglamento para ordenar los espectáculos públicos terminó convirtiéndose en uno de los grandes dolores de cabeza políticos de su administración.

Llega en un momento para nada conveniente, porque estas peladas son las que pasan factura ante el inicio de un proceso electoral municipal que se acerca con mucha ansiedad.
La polémica ya no gira únicamente alrededor de los karaokes, los bailongos o los DJ’s.
Ahora también alcanza la forma en que la Municipalidad tramitó el reglamento, sin el filtro de la Dirección Jurídica y con algunas manos de por medio que coquetean con ideologías de izquierda, a las que les encanta atornillar a quienes menos tienen.
El Concejo Municipal aprobó el texto en primera instancia con siete votos a favor y cuatro en contra y solo falta el puntillazo, en la sesión del próximo martes 14 de julio del 2026, pero todo apunta que no se le dará la firmeza para que entre en vigencia.
Y esa lectura se confirma con las propias palabras de Miranda, que salió la tarde de este jueves 9 de julio del 2026, después de todo el burumbún mediático en contra, a prometer un proceso de diálogo para comerciantes y vecinos, cuando ya esto estaba prácticamente cocinado.
Respaldaron el reglamento dos regidores del partido Juntos San José, dos de Liberación Nacional, dos independientes y el representante del Frente Amplio.
La pregunta que hoy ronda entre muchos patentados es inevitable: ¿no era esa socialización la que debía realizarse antes de que el Concejo aprobara el reglamento?
Del karaoke… al expediente municipal
Durante años bastó un televisor, un micrófono y un parlante para que un restaurante armara una noche de karaoke. Eso podría cambiar.
El nuevo reglamento incorpora por primera vez el karaoke como una modalidad de espectáculo público, junto con los DJ’s, la música en vivo, los bailongos y otras actividades similares.
Hasta ahora, la normativa vigente sobre espectáculos públicos ni siquiera mencionaba expresamente el karaoke. Con el nuevo texto, la actividad pasa a quedar dentro de un régimen específico de regulación municipal.
El proyecto establece que los espectáculos públicos deberán contar con la licencia municipal correspondiente, incluso cuando sean gratuitos, salvo ciertas excepciones.
En la práctica, esto significa que una actividad que durante años muchos restaurantes y bares utilizaron simplemente para atraer clientes ahora pasa a formar parte de un sistema de autorizaciones, regulación y fiscalización municipal.
Los quieren apretar
El reglamento tampoco esconde uno de sus objetivos.
En la exposición de motivos, la propia Municipalidad reconoce que pretende fortalecer el control, la fiscalización y la recaudación del impuesto sobre espectáculos públicos.
Así, cuando una noche de karaoke incluya cobro de entrada, cover, consumo mínimo u otra modalidad equivalente, podrá quedar sujeta al régimen tributario previsto por la legislación vigente.
¿A guardarse más temprano?
Otro punto que preocupa a los comerciantes son los horarios, porque se habla de topes de las 10 p. m.
El proyecto fija límites de funcionamiento para varias categorías de licencias de espectáculos públicos y abre interrogantes sobre cómo aplicarán esas reglas a restaurantes que ofrecen karaoke, DJ’s o música en vivo. Para un pequeño negocio, la diferencia puede ser significativa.
Muchos establecimientos utilizan estas actividades precisamente para atraer clientela durante la noche y aumentar sus ventas.
Si la licencia que les corresponda limita el horario de funcionamiento del espectáculo, más de un patentado tendrá que hacer números para decidir si le sigue siendo rentable ofrecer este tipo de entretenimiento.
Mientras todo eso se define, Miranda valora el siguiente paso para que eso no le cueste tantos apoyos en la campaña.






