El exentrenador y periodista, Juan Luis Hernández Fuertes, metió un recurso de amparo para frenar los entrenamientos de los equipos de la primera división por el alto riesgo de contagio del COVID-19.
A partir del 1º de mayo, los 12 equipos de la Unafut tenían el permiso para iniciar con los entrenamientos, mientras comienza el Torneo de Apertura del Campeonato Oficial de Fútbol, que tiene casi mes y medio de estar suspendido.
Hernández demandó al ministro del Deporte y Recreación, Hernán Solano y Julián Solano, Presidente de la Unafut y pide que se pare la práctica del futbol y que no se abran ni lo estadios, ni los polideportivos, ni tampoco las canchas abiertas, por el peligro que representa el contagio.
Para el conocido exentrenador, el fútbol implica un roce físico entre los jugadores, además, dice que es imposible evitar que el virus se transmita por el aire, el ambiente, el sudor o la expulsión de líquidos, porque cada jugador, en promedio, realiza 50 acciones mientras juega, por lo que no existe protocolo que pueda parar un posible contagio.
La bola también es un peligro, porque se toca con las manos y pies por todo mundo y, como si el asunto no fuese suficiente, los futbolistas comparten duchas, baños, jacuzzis, máquinas, hidratación, implementos deportivos.
A todo eso se suma que los vestidores son minúsculos, por lo que el distanciamiento social sería puro cuento, según Hernández.
“No hay razón alguna, ni garantía, que le permita tener inmunidad al fútbol, teniendo en cuenta el gravísimo riesgo que se corre, ya que la práctica que se dice “a puerta cerrada”, reúne en el terreno de juego a 22 futbolistas y 3 árbitros; y al borde de la cancha 1 juez suplente, 10 miembros del cuerpo técnico, más médicos, masajistas, fisioterapeutas, 4 utileros, 2 delegados, 6-8 junta bolas, seguridad privada y otros miembros, que exige la organización para la disputa de un partido de fútbol, con más de 70 personas relacionadas, sin posibilidad del distanciamiento social”, dice el recurso de amparo.







