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Jaguares ‘muerden’ en asamblea y coronan la UNGL: tiembla Karen Porras

  • Oficialismo derrota a Liberación Nacional tras décadas de dominio y deja contra las cuerdas continuidad de actual directora ejecutiva.

La Asamblea Nacional de Municipalidades e Intendencias de la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL), celebrada este viernes 29 de mayo del 2026, en el hotel Real Intercontinental, en San Rafael de Escazú, dejó un resultado que pocos imaginaban hace apenas unos meses.

De hecho, la definición fue de infarto.

El movimiento de los llamados “jaguares”, identificado con las fuerzas políticas cercanas al Partido Pueblo Soberano (PPSO), le arrebató el control de la UNGL a Liberación Nacional, partido que dominó esa organización al menos los últimos 25 años.

La votación no solo representa una derrota política para el PLN dentro del régimen municipal, también amenaza directamente la continuidad de la directora ejecutiva de la UNGL, Karen Porras, una de las figuras más influyentes del municipalismo costarricense al ocupar esa posición durante 16 años.

En la integración de los 11 miembros propietarios del Consejo Directivo, los sectores alineados con el oficialismo obtuvieron siete espacios. Los sectores cercanos a Liberación Nacional alcanzaron tres. El puesto restante quedó en manos de un representante considerado neutral, aunque fuentes cercanas al proceso estiman que podría inclinarse hacia las posiciones de los jaguares en futuras votaciones.

La correlación de fuerzas también favoreció ampliamente al oficialismo en los puestos suplentes, donde obtuvo siete representantes frente a tres ligados al PLN.

En términos prácticos, quienes toman las decisiones estratégicas son los propietarios. Sin duda, esto es la muestra de un terremoto político.

Se cayó el plan

La derrota llega en un momento particularmente complicado para Porras.

La actual directora ejecutiva aspiraba a mantenerse en el cargo que ocupa desde el 2010, pero el proceso terminó envuelto en cuestionamientos.

La UNGL abrió el concurso para el puesto apenas dos semanas antes de la asamblea nacional. Sin embargo, nunca llegó a buen puerto.

El Consejo Directivo declaró desierto el proceso en una votación de siete contra cuatro, después de determinar que el perfil definitivo del puesto nunca fue sometido formalmente a conocimiento de ese órgano.

Esa decisión pulverizó cualquier posibilidad de que la reelección de Porras quedara amarrada antes de la celebración de la asamblea y ahora el panorama luce todavía más complicado.

Con una nueva mayoría en el Consejo Directivo, la escogencia de la próxima Dirección Ejecutiva queda en manos del bloque político jaguar.

Así quedó el nuevo mapa de poder:

Entre los representantes identificados con Liberación Nacional resultaron electos: Patricia Porras, alcaldesa de Aserrí; Eder Ramírez, alcalde de Flores; Ana Azofeifa, alcaldesa de Jiménez; Vanessa Rodríguez, alcaldesa de Sarapiquí; Carlos Armando Martínez Arias, alcalde de Nicoya; y Randall Black, alcalde de Siquirres.

Por su parte, el bloque de los jaguares logró colocar a: Stephanie Aguilar, alcaldesa de Río Cuarto; Carlos Sequeira, alcalde de Guatuso; Erick Jiménez, alcalde de Oreamuno; Johanna Córdoba; Rafael Navarro, alcalde de Coto Brus; Ana McCalla, alcaldesa de Limón; Ronny Montero, intendente de Cóbano; Keylin Céspedes, intendente de Peñas Blancas; Gabriela Jiménez, alcaldesa de San Ramón; Beatriz Mora, alcaldesa de Guácimo; Alonso Alan, alcalde de La Cruz; Ulises González, intendente de Paquera; y Fabiola Granados, alcaldesa de Alvarado.

El único representante considerado neutral es Freiner Lara, alcalde de Golfito.

Cambio de era

Lo ocurrido trasciende la simple elección de representantes. La UNGL fue considerada uno de los bastiones políticos más sólidos del liberacionismo dentro del régimen municipal costarricense.

Por eso, el resultado tiene una carga simbólica enorme. Los jaguares no solo ganaron una elección, tomaron el control de una de las organizaciones más influyentes del municipalismo nacional, alteraron el equilibrio de poder que estaba incrustado desde la raíz y dejaron abierta la puerta para una renovación completa de la estructura de mando de la institución.

En otras palabras, el ñangazo fue letal. Y todo apunta a que apenas es el primero.

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