Costa Rica. Le preguntaron a Jafet Soto sobre Scott Brannon y terminó hablando de todo menos de eso. El dirigente del Club Sport Herediano aprovechó una pregunta de un periodista de Tigo para desviar la conversación hacia una vieja demanda contra ese medio, mezclando de paso comentarios sobre nacionalidad que no le cayeron nada bien a Kristian Mora, quien no se quedó callado.

La salida en falso de Jafet
En vez de responder lo que se le preguntaba, Soto optó por señalar que Tigo “todavía no saca lo que se tiene que sacar” de una demanda que, según él, Herediano les ganó. De ahí pasó a contar una anécdota sobre su cercanía con Carlos Martínez, a quien identificó como jefe de la cadena, y remató acusando al medio de hablar “muy mal y feo” de los mexicanos — todo esto sin haber contestado realmente la pregunta original. Cerró, eso sí, con una frase que suena más a excusa que a otra cosa: que él no opina sobre lo que dicen los medios, “no es mi estilo”.
Kristian Mora no se lo dejó pasar
Mora respondió con datos, no con rodeos. Primero corrigió el error básico de Soto: la empresa no se llama “Tigo Fox” —como la mencionó el dirigente, quizás para enredar el tema—, sino Fox Corporation, propiedad de la familia Murdoch, con sede en Estados Unidos y producción en español desde México.
Sobre el supuesto “dolor” por la demanda, Mora fue directo: recordó que la noticia sobre ese proceso legal se conoció meses después de haber ocurrido, y que solo cobró relevancia cuando surgió una crítica sobre el equipo, lo que en su lectura sirvió para desviar la atención de lo verdaderamente importante — justo lo que, según él, Soto volvió a hacer con la pregunta sobre Brannon.
Y en cuanto a la acusación de hablar mal de los mexicanos, Mora dejó las cosas claras: las críticas de su espacio nunca han sido contra una nacionalidad, sino contra quienes actúan por encima de la ley, como en el caso de los empresarios mexicanos señalados por presuntos intentos de arreglo de partidos en Turrialba, donde se ofreció dinero a jugadores para perder encuentros. Su conclusión fue contundente: se habla mal de quien hace mal las cosas, sea de la nacionalidad que sea.







