El Instituto Nacional de Seguros (INS) se disparó en el pie con la pérdida de dos días en el inicio del cobro del marchamo 2024.
Y aunque las autoridades de dicha institución pueden salir con la hablada de que eso no afectará directamente la recaudación, será su argumento, el despelote que se armó horas antes de que, supuestamente, comenzarían a repartir el garrotazo, el miércoles 1.° de noviembre del 2023, fue innecesario.
De acuerdo con la Superintendencia General de Seguros (Sugese), la realidad no se ajusta a las declaraciones de la presidenta ejecutiva del INS, Mónica Araya, que abiertamente señaló que fue hasta el último momento que les rechazaron las tarifas.
La Sugese demostró que hizo la primera prevención desde el 11 de setiembre y otra el 16 de octubre. Las dos las respondió el INS el 3 de octubre y el 26 de octubre respectivamente y, aún así, a pesar de conocer cómo estaba el tablero, las autoridades insistieron en que el leñazo debía incluir una previsión de financiamiento del marchamo digital. Mucha cabezonada de la señora Araya.
La polémica se centró en el cobro del Seguro Obligatorio de Automotores (SOA).
El superintendente de Seguros, Tomás Soley, calificó de “desafortunadas” las declaraciones de Araya y afirmó que ya se había entregado al INS la resolución 2547 del 2023, en la que expusieron argumentos técnicos y normativos que justificaban el rechazo.
El colocho con el marchamo digital es que aún está en proceso de licitación pública. El INS previó que metiendo ese golazo en la tarifa se compensaría para bajar la prima del seguro.







