Un reporte oficial del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha destapado un dato demoledor, que causa satisfacción, pero también sorpresa.
Si se comparan los meses de enero, el del 2025 con el del 2026, hay una disminución escandalosa en el número de homicidios por sicariato (ajustes de cuentas / venganzas).

Una gráfica que compartieron las autoridades este sábado 31 de enero del 2026 muestra una reducción del 72%. En enero del 2025, se registraron 60 asesinatos por ajustes de cuentas, mientras que al 31 de enero del 2026 se reportaron únicamente 17.
Pero, ahí no se limita el análisis. Resulta que de los últimos eneros, el del 2026 es el menos violento en cuatro años.
A continuación, enumeramos la cantidad de homicidios en enero que se han contabilizado desde el 2022:
- Enero 2022: 60 homicidios
- Enero 2023: 77 homicidios
- Enero 2024: 70 homicidios
- Enero 2025: 79 homicidios
- Enero 2026: 51 homicidios
Con base en esta serie, enero del 2026 se consolida como el menos violento desde el 2022, rompiendo una racha de cuatro años consecutivos con eneros particularmente sangrientos.
Si bien no es el enero con menos homicidios de toda la última década, sí representa un cambio claro de tendencia, especialmente por la naturaleza de los crímenes que disminuyeron.
Menos balas, menos sicariato
Otros indicadores incluidos en los tableros estadísticos del OIJ refuerzan esta lectura.
La mayoría de los homicidios que dejaron de ocurrir en enero del 2026 están asociados al uso de armas de fuego, al sexo masculino y a grupos etarios jóvenes, perfiles históricamente ligados a disputas entre bandas criminales.
Asimismo, la reducción se observa en varias provincias, lo que descarta que se trate de un fenómeno localizado o circunstancial.
Un dato que cambia la conversación
Los datos oficiales del OIJ permiten una conclusión clara: la violencia homicida no solo disminuyó en cantidad, sino que cambió en su composición.
La caída abrupta de los ajustes de cuentas —principal motor del sicariato en Costa Rica— convierte a enero del 2026 en un punto de inflexión estadístico que, de sostenerse en el tiempo, podría marcar un giro en la dinámica de la criminalidad organizada.







