Una descomunal correntada del río Cañas, que se desbordó debido a los aguaceros que azotaron los cantones de Aserrí y Desamparados este viernes en la tarde, les arrebató la tranquilidad a decenas de familias que perdieron el esfuerzo de varios años en cuestión de horas.
Muchos quedaron atrapados con sus pertenencias, que obstruían el paso, y otros tuvieron que salir por el techo de lo que algún día fue su hogar.
A raíz de esto, autoridades de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), el Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja Costarricense coordinaron diversas tareas de rescate para sacar a los vecinos de varias comunidades.

Posteriormente, se abrieron albergues temporales para quienes necesitaban un lugar para dormir y comer después de vivir momentos desgarradores.
La comunidad de San Rafael Abajo de Desamparados no se quedó atrás porque la Comisión de Seguridad colaboró en preparar almuerzos para más de 300 personas afectadas.
“Es devastador, definitivamente me toca el corazón y me pongo en el lugar de las personas. Gracias a Dios ningún familiar mío se vio afectado, pero soy empático con quienes perdieron todo como si hubiese sido mi familia.
“Es muy triste, pasé por un lugar donde quedó todo devastado y sentí horrible. Nunca había visto algo así aquí”, dijo Luis Daniel Bermúdez, vecino de San Juan de Dios de Desamparados.
Anoche se atendieron un total de 191 eventos por parte de la CNE con el fin de salvaguardar en primera instancia las vidas de las personas y de los perritos que viven con ellos.
Las redes sociales son testigo de cómo han trabajado las autoridades ante esta emergencia que afectó a una gran parte de la población de ambos cantones.
Este viernes, en horas de la tarde, el Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica (IMN) notificó que evidentemente las lluvias aumentarían en la noche en la zona norte, Pacífico Norte y Pacífico Central.
La CNE, a primera hora del sábado, trabajó en la zona para brindarles soluciones prontas a las familias que perdieron sus hogares, pertenencias y locales.