Levantar listas por teléfono o WhatsApp o entregar tiquetes de entrada días antes de que se realicen las misas serían algunas de las formas en que los sacerdotes garantizarían el ingreso regulado a las iglesias para evitar el contagio del COVID-19.
Esas son parte de las medidas que contempla el protocolo de la Conferencia Episcopal de Costa Rica para la reapertura gradual de templos católicos en el país, que se daría a partir del 21 de junio, si el Ministerio de Salud lo aprueba.
De esa fecha al 11 de julio corresponde la III fase del cronograma de aperturas de actividades del gobierno, que incluye la habilitación de lugares de culto, eso sí, con un distanciamiento de 1.8 metros entre cada persona y con un máximo de 75 personas.
Las iglesias están cerradas desde el 18 de marzo a raíz de la pandemia. Desde ese momento se realizan misas que son transmitidas por redes sociales y con la participación de los sacerdotes y una mínima cantidad de colaboradores.
“Cada parroquia se organizará, para garantizar que solamente ingresen esa cantidad de personas a las Eucaristía. Para ello, habría distintas maneras de hacerlo, mediante levantamiento de listas por teléfono o WhatsApp y de seguro, mediante la caridad cristiana y comunicación entre fieles, grupos apostólico y demás colaboradores. También, mediante la emisión de tiquetes físicos que pueden ser retirados días antes de las celebraciones”, dice el protocolo.
Solo las grandes
De acuerdo al protocolo, durante el primer mes solo abrirán templos parroquiales y los templos filiales más grandes de cada parroquia y para eso los obispos y párracos harán la coordinación debida.
Las iglesias solo abrirán para las misas y de lunes a sábado solo se realizarán dos por día y la última será a las 7 p.m. Los domingos, dependiendo la cantidad de sacerdotes, se harán como máximo tres por cura.
Las autoridades de la Iglesia piden a los adultos mayores, personas con factores de riesgo y quienes tengan síntomas de gripe no ir a misa, también solicitan no llevar niños menores de 12 años.
La paz, cantos y comunión con cambios
El tradicional saludo de la paz, en que los fieles se dan la mano cambiará, ahora solo se podrá levantar la mano o hacer un acto de reverencia, mientras que al comulgar ya no se harán filas, sino que el sacerdote irá al extremo de la banca a dar la comunión en la mano.
A los fieles se les pedirá no cantar, de forma tal que solo quienes animen las misas podrán hacerlo. El Ministerio de Salud ha sido enfático en que al cantar se desprenden gotitas de saliva que pueden propagar el virus.
En cada banca solo podrán sentarse dos personas, con la distancia debida, o más cantidad si son de una misma burbuja social, además, las bancas estarán espaciadas una de por medio.
Los bautizos y matrimonios se harán con el mínimo de personas. La confesión será solo para casos extremos, al igual que la unción de los enfermos.
Las velas y funerales seguirán con las mismas medidas tomadas meses atrás; mínimo de gente, realizarse de forma rápida y si los fallecidos son por COVID-19 las regulaciones son aún más extremas como mantener el ataúd sellado y mantener el cadáver en doble bolsa hermética, entre otras.
Todos los templos tendrá rótulos para recordar los protocolos de tos, estornudo, lavado de manos, entre otros, y los baños deberán tener papel, jabón, alcohol o alcohol en gel, toallas de papel y agua potable.
