- Tras las revelaciones exclusivas de ¡Qué Torta! que destaparon la condena millonaria contra el exalcalde liberacionista Alberto Cole, una red de funcionarios afines a su vieja estructura política —y respaldados por un medio de comunicación aliado al PLN y al Frente Amplio— ha lanzado una ofensiva de denuncias infundadas contra el alcalde, Mainor Anchía. Documentos oficiales muestran que las acusaciones se les han venido abajo una por una.
Desde que ¡Qué Torta! expuso la sentencia que obliga al exalcalde liberacionista Alberto Cole, involucrado en el caso Diamante, a devolver más de ¢145 millones por pagos irregulares, se activó la red de cuido interna que lo sostuvo durante 18 años consecutivos (2006–2024).
Dos funcionarios municipales — un hombre y una mujer vinculados a Cole, cuyos nombres se mantienen en reserva— han mantenido, según fuentes de absoluta confianza que destaparon valiosa información a este medio, una férrea oposición y hostigamiento contra el actual alcalde, Mainor Anchía, quien inició una limpieza general después del revolcadero en el que se encontró el gobierno local.

Y aunque hay denuncias que van y vienen y que interponen contra Anchía para ver si algo pegan… ni eso.
Más bien, el búmeran se les ha devuelto a los protagonistas de la novela, pues deberán dar la cara ante los juzgados por una denuncia que el alcalde interpuso en su contra por aparente acoso laboral.
En el intento desesperado por tratar de nivelar contrarrespondieron con otra denuncia, pero si fracasan como cuando elevaron al Concejo Municipal de Osa dos quejas por aparentes maltratos de Anchía, pues seguirán dando palos de ciego.
Las primeras peladas
Los acusetas alegaron acoso laboral y persecución política ante el Concejo Municipal de Osa, que contó con la asesoría de un abogado, contratado para analizar las denuncias.
Los casos fueron rechazados por la mayoría del Concejo, que no encontró sustento fáctico, ni jurídico para abrir procedimientos contra Anchía.
Lejos de frenar el ataque, la derrota los alborotó y cambiaron de estrategia: llevaron las denuncias a los tribunales y a los medios de comunicación aliados.
Alcalde les ganó la vuelta
Tras ser exonerado por el Concejo, Anchía —ya con respaldo legal— interpuso una demanda por acoso laboral contra los dos funcionarios que intentaron incriminarlo sin pruebas.
El expediente 25-000100-1418-LA, tramitado en el Juzgado de Trabajo de Osa, Puntarenas, confirma que el demandante es el propio alcalde Anchía y que la causa avanza con presentación de hechos nuevos, solicitud de valoración psicológica y ofrecimiento de nuevas pruebas.
Esto desmiente por completo la narrativa difundida en redes sociales y por ciertos medios que presentaron a Anchía como acusado, cuando él fue el primero en llevar el caso a los tribunales.
Manipulación mediática y noticias falsas
Entre las imágenes que ¡Qué Torta! verificó aparece una publicación de un medio conocido por su línea editorial de oposición al gobierno y por su cercanía con estructuras de Liberación Nacional y el Frente Amplio.
En una entrevista inducida, el medio destacó maliciosamente que Anchía dijo “no he recibido notificación”, insinuando culpabilidad, cuando en realidad no se ha hecho el traslado de cargos contra él, ni su compañera de fórmula, la vicealcaldesa de Osa.
Conexiones políticas
Fuentes internas de la Municipalidad señalan que detrás de esta campaña estaría un individuo de apellido Zúñiga, quien presenta denuncias idénticas ante la Fiscalía, la Contraloría, la Auditoría Interna y cualquier instancia posible.
Este mismo sujeto fue despedido del municipio tras ser condenado por cohecho propio, según se prueba en el expediente 00-000026-0064-PE.
La intención sería saturar al sistema con denuncias para generar desgaste administrativo y mediático contra el alcalde Anchía.
Resistencia a que limpien la pudrición
Anchía asumió la alcaldía tras casi dos décadas de control liberacionista marcadas por irregularidades administrativas, abuso del poder político y ahora —como reveló ¡Qué Torta!— una condena millonaria contra el exalcalde Cole por cobros indebidos.
Desde entonces, ha impulsado auditorías internas, reordenamiento administrativo y revisión de puestos de conformidad con el Manual de Puestos y el ordenamiento jurídico.
Este saneamiento ha incomodado profundamente a quienes formaron parte del círculo de poder que acompañó a Cole durante años.







