El exclusivo Lamborghini Urus, valorado en unos $400.000, al que convirtieron mediáticamente en uno de los símbolos del llamado caso Lusso, nunca fue decomisado por las autoridades judiciales y permanece en exhibición, listo para la venta, en la reconocida agencia Galería de Autos, en Escazú.
A raíz del escándalo, surgieron una serie de publicaciones en las que ensuciaron el buen nombre del empresario Carlos Sanabria, propietario de la compañía.

El Lamborghini Urus ni siquiera aparece en la orden de allanamiento, ni figura dentro de la lista de bienes decomisados autorizada por el juez penal que avaló los operativos del lunes 18 de mayo del 2026.
Lo que sí ocurrió fue que agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y oficiales de la Policía de Control Fiscal, del Ministerio de Hacienda, visitaron Galería de Autos para solicitar autorización y revisar documentación relacionada con la compraventa del vehículo, como parte de las pesquisas financieras que desarrolla la Fiscalía. Nada más.
De hecho, el propio comunicado emitido por la empresa fue contundente al aclarar que las autoridades corroboraron que todos los vehículos de la agencia “se encuentran conforme a derecho”.
Ninguno fue decomisado, ni pertenece a persona alguna vinculada con la investigación, como falsamente ha circulado”, indicó la compañía.
Operación completamente bancaria
El Lamborghini Urus llegó a manos de Galería de Autos como parte de una transacción comercial totalmente legal y limpia.
El cabecilla de una narcobanda, de apellidos Alfaro Flores, entregó el vehículo como parte de pago para adquirir otro automóvil de lujo, un Ferrari, y canceló la diferencia económica mediante transacciones bancarias dentro del Sistema Financiero Nacional. Ese Ferrari sí lo decomisó la Policía, pero eso no tiene relación alguna con Sanabria.

Por políticas internas, en Galería de Autos nunca reciben pagos en efectivo para este tipo de operaciones precisamente para evitar riesgos, suspicacias o eventuales problemas relacionados con legitimación de capitales.
Todas las negociaciones quedan registradas mediante transferencias, pagos electrónicos y trazabilidad bancaria.
Trayectoria de 42 años
La situación causó un golpe directo reputacional contra Sanabria, quien acumula más de cuatro décadas de trayectoria en el mercado automovilístico costarricense y es considerado uno de los principales vendedores de vehículos de lujo del país.
El empresario ostenta la representación exclusiva de Ferrari, en Costa Rica, una condición que exige estrictos filtros internacionales de cumplimiento financiero y control comercial.
Por eso, personas cercanas al empresario consideran que las publicaciones difundidas terminaron “ensuciándole el nombre” gratuitamente a una empresa familiar con 42 años de operación en el mercado nacional.
El chuzo sigue en venta
Lejos de quedar retenido por las autoridades, el Lamborghini Urus continúa disponible para la venta y, paradójicamente, toda la exposición mediática despertó aún más interés alrededor del vehículo.
Desde que explotó públicamente el caso ya aparecieron al menos tres potenciales compradores interesados en quedarse con el SUV italiano, uno de apenas cuatro que existen actualmente en Costa Rica.
Mientras tanto, la investigación del caso Lusso continúa su curso alrededor de la aparente estructura de legitimación de capitales que siguen las autoridades judiciales.






