Los empresarios turísticos de La Fortuna, en San Carlos, están chivas con el gobierno por el manejo imprudente que el gobierno hace del COVID-19 en la zona.
La están viendo a palitos, pues justo ahora que reabren los hoteles, restaurantes y otros comercios que dependen del turismo, ellos deben volver a cerrar por el repunte de casos.
Es decir, se pegaron un alegrón de burro, porque solo abrieron este fin de semana que pasó.
Lo que más les extraña es que el brote de personas contagiadas del virus está a más de 40 kilómetros de la zona turística de La Fortuna, por lo que las medidas sanitarias ampliadas allí les parecen absurdas.
Los hoteles y otros comercios están cerrados desde marzo. El 16 de mayo se permitió una reapertura del 50% en hoteles de menos de 20 habitaciones y a partir del 1.° de junio todos pueden abrir, sin importar el tamaño, eso sí, siempre con la mitad de la capacidad y con los protocolos de prevención establecidos.
Sin embargo, una explosión de casos de COVID-19 obligó a las autoridades a elevar la alerta de amarilla a naranja en distritos de varios cantones fronterizos, incluido La Fortuna, por lo que la restricción vehicular es de 5 a. m. a 5 p. m., los fines de semana se circula por placa par o impar y los comercios solo pueden abrir de lunes a viernes de 5 a. m. a 5 p. m. Sábados y domingo solo abren supermercados, farmacias, pulperías, abastecedores y servicios de salud.
La molestia surge porque esas medidas les imposibilita tomar un respiro económico, pero sobre todo, porque están seguros que todo se trata de un plan macabro para hacerlos quebrar.
Lo que temen es que el gobierno los lleve a la ruina para que otros se apropien de esos sitios y los compren barato para lucrar y hacer plata aprovechando la desesperación.
“El PAC plan siniestro para destruir el turismo de La Fortuna y después comprar hoteles por pesetas. Eso no son malas decisiones, son estrategias de negocios para apropiarse a precios ridículos de hoteles, sobre la miseria de empresarios sancarleños, llevados a la ruina, abusando de su poder”, expresó en su perfil de Facebook Alberto Rodríguez Baldi, propietario de Baldi Hot Springs.
Situación crítica
La situación económica empeoraría porque se planea habilitar un centro de aislamiento para pacientes con COVID-19 en La Fortuna.
El alcalde de San Carlos, Alfredo Córdoba, comentó que significaría sentenciar a muerte la actividad turística de la zona.
“Eso es enterrar al sector turístico. Eso no puede ser, eso tiene que estar en la zona fronteriza. Si abren albergues en la zona de San Carlos los nicaragüenses se van a venir, eso es peligroso. Hace tres meses estamos hablando de este tema y el gobierno se atrasó, se lerdeó y no tomó las recomendaciones correspondientes de la alcaldía y vea lo que está pasando”, aseguró.