El único sospechoso por la desaparición de la pequeña Keibril Amira García Amador, de nueve meses, sigue callado.
Es un hombre de apellido Casasola, de 33 años, quien, de acuerdo con la información que fuentes ligadas al caso revelaron a ¡Qué Torta!, estaba dispuesto a soltarlo todo en una audiencia que se celebró la tarde de este viernes 14 de abril del 2023, en los Tribunales de Cartago.
En dicha diligencia debía estar presente el detenido, pues iban a registrar su teléfono celular, prueba en el caso que se le sigue por la sustracción de la menor.
Así procedieron las autoridades. Hasta el momento, se desconoce si hay algún contenido importante que ayude a dar con Keibril.
Lo cierto es que ante recomendación jurídica, Casasola echó para atrás y prefirió guardar silencio.
En principio, iba a dar detalles vitales para la investigación, pero esperará a que se resuelva la prueba de paternidad (resultado podría conocerse en un mes aproximadamente) que le practicaron el miércoles 12 de abril que determinará si la bebita es su hija.
De dicha prueba depende de si a este hombre se le abre expediencia por violación contra la madre, menor que quedó embarazada a los 11 años e hijastra de Casasola.
Incluso, se supo que estaba dispuesto a negociar con la fiscalía a cambio de seguridad en el centro penitenciario donde permanece recluido por la medida cautelar que cumple de seis meses de prisión preventiva.
Pero todo se cayó en el último minuto, aunque tampoco se descarta que pueda retomar.
Lo complicado del tema es que la Policía anda buscando “a ciegas” a la recién nacida.
El radar de los agentes esforzados, que no han claudicado hasta dar con ella, se limita al vuelo de los zopilotes y a los malos olores que surjan en un terreno de aproximadamente siete hectáreas, en Juan Viñas de Jiménez de Cartago.
La búsqueda se suspendió anticipadamente este viernes por la tarde y se retomaría este sábado en el mismo sitio, sin elementos nuevos. Es como ir detrás de una aguja en un pajar.
Habría más familiares de la niña relacionados con el caso, sin embargo, hasta que Casasola no abra la boca las autoridades están en sus manos.







