Un análisis de los informes del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica durante la campaña electoral y los resultados oficiales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), así como de la publicación poselectoral de este miércoles 4 de marzo del 2026, revelan que la presidenta electa, Laura Fernández, captó cerca de tres de cada diez votantes que llegaron indecisos a la campaña.
La clave del triunfo, para quien fuera, siempre estuvo en el enorme bloque de costarricenses que durante meses no sabía por quién votar.
Los datos del CIEP-UCR, si se cruzan con los resultados finales del TSE, permiten estimar con bastante precisión qué ocurrió con ese voto indeciso.
La conclusión es clara: Laura Fernández fue la candidatura que más convenció indecisos.
El bloque más grande de la campaña
Los estudios del CIEP mostraron que el proceso electoral arrancó con niveles de indecisión extraordinariamente altos.
| Fecha | Indecisos |
|---|---|
| Octubre 2025 | 55% |
| Diciembre 2025 | 45% |
| 21 enero del 2026 | 32% |
| 28 enero del 2026 | 25,9% |
Traducido a números absolutos, el bloque indeciso pasó de aproximadamente 1.408.000 personas en octubre a 663.000 en la última medición publicada antes de las elecciones, la del 28 de enero del 2026.
Eso significa que cerca de 745.000 votantes dejaron de estar indecisos durante el desarrollo de la campaña electoral.
Matemática perfecta
En la medición del CIEP del 21 de enero, Laura Fernández rondaba el 40% de intención de voto entre quienes aseguraban que votarían.
Aplicando ese porcentaje al voto válido final, su piso electoral rondaba aproximadamente 1.024.000 votos. Sin embargo, el resultado oficial del TSE fue mayor.
Laura Fernández obtuvo 1.243.141 votos. La diferencia entre ese piso estimado y el resultado final es de aproximadamente 218.000 votos.
Ese bloque coincide con el volumen de votantes que se movió desde la indecisión hacia alguna candidatura durante la campaña.
En otras palabras: Laura captó cerca del 29% de los indecisos que se definieron entre octubre y finales de enero, tres de cada diez votos.
El último empujón de la campaña
El estudio poselectoral del CIEP también permite observar cuándo tomaron su decisión los votantes.
Entre quienes apoyaron a Laura Fernández:
- 59,6% dice haber decidido su voto mucho antes de la elección
- 20,8% durante la campaña
- 11,6% en la última semana
- 8% el propio día de la elección
Esto significa que cerca de uno de cada cinco votantes de Laura decidió su voto en la recta final del proceso electoral.
Si se aplican esos patrones al bloque indeciso que aún existía en la última semana de campaña —unos 663.000 electores— se puede estimar que alrededor de 190.000 votos provenientes de ese segmento terminaron inclinándose por Laura Fernández.
Ese volumen equivale aproximadamente al 28,6% de los indecisos que aún existían en la recta final del proceso electoral, es decir, casi tres de cada diez votantes que todavía no tenían candidato terminaron apoyando a Laura en los últimos días de campaña.
Mayoría abrumadora
Con 1.243.141 votos, Laura Fernández superó ampliamente, con un 48,53%, el umbral (40%) necesario para ganar en primera ronda.
Esa cifra equivale además al 33,3% de todo el padrón electoral costarricense, que en estas elecciones fue de 3.731.788 ciudadanos habilitados para votar. Hubo un 31,36% de abstencionismo.
Es decir, uno de cada tres costarricenses inscritos en el padrón terminó apoyando su candidatura en las urnas.
La clave de la elección
Durante buena parte de la campaña, la narrativa política giró alrededor de los debates, los ataques entre candidatos y la tensión entre oficialismo y oposición, pero poco de eso convenció a los indecisos.
El estudio poselectoral del CIEP revela que la principal motivación del voto fue la continuidad del gobierno, mencionada por el 23% de los electores como el factor determinante.
Además, el 76% afirmó que votó impulsado por la esperanza de que las cosas mejoraran, mientras que seis de cada diez costarricenses señalaron que lo más importante al decidir su voto fue el candidato y no el partido político.







