Mientras el presidente habla, alguien interpreta cada gesto, cada frase y cada grito para que nadie quede fuera.
Edrián Ríos es el intérprete de LESCO que aparece cada miércoles junto a Rodrigo Chaves y que terminó en memes, polémicas y aplausos.

En esta entrevista exclusiva con Qué Torta, explica qué pasó realmente con el “fuera”, cómo es trabajar en Casa Presidencial y por qué el protagonismo nunca debe ser del intérprete.
Aunque su presencia es silenciosa, su trabajo no pasa desapercibido. Ríos ha sido objeto de memes, interpretaciones erróneas y debates públicos, especialmente tras el acto del 1.º de diciembre en la Plaza de la Democracia. Más allá de la polémica, su rol revela una dimensión poco visible del poder: el derecho de la comunidad sorda a recibir información completa, incluso cuando esta incomoda.
- ¿Como llegó a Casa Presidencial?
- R/ En enero de este año se abrió una vacante, presenté mi currículum. Posteriormente. Luis Carlos Monge, mi actual jefe, me entrevistó y me contrató.
- ¿Cómo es el trato con el presidente?
R/ Amable y respetuoso. Lo veo en las actividades cuando me corresponde interpretar a su lado. El formato resalta la importancia que se le da al acceso a la información para la comunidad sorda. Es una persona que saluda, y tiene un profundo respeto por la comunidad. Además, valora mucho mi trabajo, por eso se abren los espacios. Me ha dado buenos comentarios sobre mi desempeño. - ¿Le han pasado cosas curiosas, chistosas con don Rodrigo o en Presidencia?
R/ Es común que la gente haga memes o stickers de WhatsApp. Esto sucede porque, en nuestro trabajo, las expresiones de la cara son tan importantes como las manos para hablar con precisión en LESCO. Fuera de contexto puede dar risa a veces, pero es en realidad la forma de hablar con total precisión en señas. Mi foco siempre está en la exactitud del mensaje. - ¿Qué ocurrió, por ejemplo, con aquel malentendido con el “fuera Rodrigo Chaves” en un discurso en la plaza de la Democracia, el 1.° de diciembre?
- R/ La persona intérprete debe ejecutar su trabajo con el máximo rigor. Se debe interpretar todo lo que sucede, ya que las personas sordas usuarias de la LESCO tienen derecho a recibir la información completa de lo que sucede. En algún momento, el mismo grupo del público empezó a pedirle a un par de personas que se retiraran, gritando duro “¡Fuera, fuera!”, gritos que no eran para el presidente.
- ¿Le ha llegado la popularidad, ya se acostumbró?
R/ Tengo una década de experiencia y pasa mucho que en política o en las interpretaciones musicales, por dar un par de ejemplos, hay una alta visibilidad. Sin embargo, el norte ético en nuestro oficio son las personas sordas. Nuestra responsabilidad es asegurar que la comunicación sea clara y comprensible. Jamás debemos permitir que la persona intérprete, por ser visible, se robe la atención del mensaje. - ¿Es usted una persona no oyente?
- R/ Soy una persona oyente. En mi labor diaria tengo que escuchar lo que se dice en español y decirlo en LESCO y viceversa: ver lo que alguna persona dice en LESCO y pasarlo a español con mi voz.
La clave –y el deber– de una persona intérprete es la interacción constante con personas sordas usuarias de la LESCO y sus organizaciones. - En un país donde el discurso político suele monopolizar la atención, la labor de interpretación recuerda que la democracia también pasa por el acceso.
Para la comunidad sorda, no se trata de gestos simbólicos ni de recuadros en pantalla, sino del derecho a entender todo lo que se dice, incluso los gritos, las consignas y las controversias. En Presidencia esto es importantísimo: debo mantener interacción con personas sordas de las siete provincias, para esforzarme siempre en comunicarme de tal forma que las personas sordas lo entiendan, sin importar dónde vivan.







