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Editorial: los porristas del fiscal general, Carlo Díaz

Hay algunos patrones de comportamiento que se mantienen a lo largo del tiempo y evidencian las afinidades que ciertos formadores de opinión pública demuestran por algunos personajes.

Esto sucede ya sea porque creen en lo que dicen, se identifican en cómo piensan o sencillamente están en el ‘mismo equipo’. 

Podemos tomar de ejemplo al ‘sabor del mes’, el fiscal general de la República, Carlo Díaz, quien ha recorrido ‘medios amigos’ y, por qué no, se ha sentado con ‘periodistas amigos’ para desahogarse de muchas cosas que tiene pegadas en la tráquea.

La entrevista más reciente que brindó Carlo Díaz fue al programa Interferencia, de la radio de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Y don Carlo está en el derecho de expresar lo que le plazca, en eso no hay discusión, pero vale la pena analizar el abordaje de fondo de las entrevistas que le han hecho, porque es una manera, si se quiere, ‘mecánica’, muy bien definida, de cómo proceder.

El ejercicio es sencillo: los mismos que están del lado de Carlo, bautizaron a Emilia Navas como ‘la Fiscala de Hierro’ y difamaron al exfiscal Jorge Chavarría Guzmán.

Aquí surgen, inevitablemente, varias preguntas: ¿cómo a Carlo no se le cuestionan algunas conductas aparentemente impropias que ha tenido mientras es fiscal? ¿Cómo a Emilia nunca se le cuestionó antes de ser electa como fiscala general por unanimidad por la Corte Plena que su concubino era el abogado de grandes casos como el de Aldesa? ¿Por qué a Chavarría sí se le persiguió prácticamente señalándolo como conspirador en el caso del Cementazo y socio de Celso Gamboa, aunque fuera una patraña?

Es, en este punto en particular, en el que también salen otros cuestionamientos: ¿el periodismo es riguroso dependiendo de a quién fiscaliza y pone contra las cuerdas con preguntas venenosas? ¿Eso depende del bando en el que el entrevistador está y así es digno de recibir premios, condecoraciones y la aceptación de un grupúsculo que se declara eruditos de la profesión? ¿Esa es la única prensa valiente? ¿Esa no solo titula bien, sino que desarrolla los enfoques que a las partes interesadas les funciona?

Son dudas razonables, porque que a algunos los tilden de pseudoperiodistas y a otros les reconozcan su pluma fina dependiendo la camiseta que defiendan es muy mal visto.

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