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(Editorial) Darle gusto al diablo

La aparición de un alborotador en la barra del público de la Asamblea Legislativa, este lunes 3 de julio del 2023, es la señal de que en la calle hay resentimientos que brotan por naturaleza.

Costa Rica es un país altamente polarizado, aún más que cuando Carlos Alvarado Quesada ganó las elecciones del 2018 gracias a que sus camaradas del Partido Acción Ciudadana (PAC) se sacaron de la manga la opinión consultiva de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CorteIDH), que arrodilló el marco jurídico costarricense (Sala Cuarta incluida) y obligó que se legalizara el matrimonio gay y otros temas relacionados con la identidad de género.

Ocurrió en plena campaña política, con el protagonismo abierto del gobierno de Luis Guillermo Solís y su vicepresidenta Ana Helena Chacón (a quien luego la premiaron con una embajada en España) en una refriega mediática en la que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) únicamente fue espectador.

El país sumó ocho años de rencores (2014-2022) y el desahogo llegó en la elección del 2022, con el triunfo de Rodrigo Chaves como presidente.

@quetortacr.com

Un antisocial llegó a protestar a la Asamblea Legislativa, se quitó la chema y empezó a retar a los diputados este lunes 3 de julio del 2023. La Fuerza Pública lo arrestó.

♬ sonido original – Qué Torta

La pataleta del hombre de apellidos Morales Salazar es la acumulación de frustraciones de un sector de la población que nunca se vio representado, hasta ahora.

Y no se justifica que se quitara la camisa y empezara a pegarles puñetazos a los ventanales (bastante caros) del Congreso para reclamarles a unos cuantos diputados sobre discursos o posiciones a las que se opone.

Su reclamo se asemeja a las expresiones comunes que se dan en marchas que, en su mayoría, organizan grupos de extremistas de izquierda de Latinoamérica para combatir el imperialismo yanqui.

Lo que nadie se ha cuestionado es ¿por qué nuestra sociedad ha llegado hasta acá? ¿Quiénes son los responsables de dividirnos y que nos odiemos?

Es algo que no nombra ni la fracción del Frente Amplio (la vístima de este dizque ataque), ni ninguna afín que condena la actuación de Morales Salazar, a quien investigan por el presunto delito de amenaza a funcionario público.

La malacrianza de este costarricense alimenta las teorías de la conspiración políticas sobre quién lo mandó, por qué llegó, cómo, quién le pagó y una lista larga de versiones que nunca se van a esclarecer para avivar el fuego político.

Lo que hace es crear mártires de barro, gente que habla de sacrificios y de que no necesita ni escoltas, ni seguridad personal, porque son patriotas “valientes” que darán la vida por Costa Rica. Pura demagogia, mientras los rencores se engrandecen y la mayoría ignora el tamaño del problema.

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