A tres mujeres de apellidos Salazar, Quesada y Hernández, quienes pretendían meter celulares a la cárcel de Limón escondidos en encomiendas, no les salió la jugada.
En su primer día de aplicación, las nuevas restricciones penitenciarias que impuso el Ministerio de Justicia, frenaron el ingreso de los teléfonos al Centro de Atención Institucional (CAI), este miércoles 3 de junio.
El control permitió el decomiso de tres celulares, tres tarjetas SIM, una tarjeta de memoria, un cargador, un cable USB y unos audífonos inalámbricos con su base de carga.
El Ministerio de Justicia restringió la cantidad de tazas diarias de comida por privado de libertad. También lo hizo con el ingreso de ropa, artículos de uso personal y otros objetos, para evitar acumulaciones, ventas, problemas de salubridad y riesgo para la seguridad institucional.

Al día, un privado de libertad podía recibir hasta 15 tazas al día, pero ahora solo podrá recibir un máximo de dos exclusivamente el día de visita y bajo estrictos controles de seguridad. Además, deberá comerla en ese espacio y lo que no consume se lo deberán llevar los visitantes.
Solo de enero a mayo entraron 158 mil encomiendas a las cárceles del país, lo que significaba una vía para meter droga y otros artículos prohibidos.
“Revisar cada paquete es una tarea que consume hasta 200 oficiales penitenciarios por día. Eso se acabó. La prioridad es que estén vigilando y garantizando la seguridad”, afirmó el ministro de Justicia, Gabriel Aguilar.
“Aquí lo que hicimos fue ordenar la casa. Lo ocurrido hoy en Limón demuestra por qué era necesario actuar”, agregó el jerarca.
Las nuevas disposiciones no eliminan el derecho a la alimentación de los privados de libertad, sino que establecen controles más estrictos para evitar abusos y fortalecer la seguridad.







