José Miguel Corrales se alejó del movimiento Rescate Nacional, la tarde del 8 de octubre anterior.
Lo oficializó con un video que circuló por partes y luego completo en el que explicó que el narcotráfico había penetrado las protestas y que no apoyaba la violencia en los bloqueos.
Diez días después, en conversación con ¡Qué Torta!, y más tranquilo reconoce que el grupo que lideró enderezó el camino al sentarse a conversar con la Unión Costarricense de Cámaras (Uccaep).
«Es un milagro», confesó al referirse al pacto al que llegaron su compañero Célimo Guido y el presidente de Uccaep, Álvaro Jenkins.
Esa reunión lo tomó por sorpresa. Afirma que hace días no conversa con Célimo y que si el país así lo necesita se reincorporará al movimiento, pero está a la espera que se acomoden las cosas un poco más.
«Es extraordinario. Se está acercando el nuevo pacto de concordia», reiteró ante el diálogo de Rescate Nacional con los empresarios.
El exdiputado, de 82 años, se trajo abajo varios rumores que circularon inmediatamente que dio a conocer su salida. Mencionó que nadie lo amenazó. «Simplemente no podía apoyar los bloqueos que aprovecharon ciertos grupos para cobrar peaje. Me dije: ‘Le estamos dando un juguete a los sinvergüenzas'», expresó.
Corrales defiende que el movimiento tuvo un primer éxito que fue frenar el plan de impuestos que propuso el gobierno PAC, de Carlos Alvarado Quesada.
Coincide con la opinión del expresidente José María Figueres (1994-1998) en que si un gobierno no camina, la democracia se ve amenazada.
Además, considera que el paso que dio Rescate Nacional con la Uccaep puede dar pie a convocar una asamblea nacional constituyente para replantear el camino del país.