Coopenae NO es para todos.
Al menos eso le queda claro a una clienta de la Cooperativa Nacional de Educadores R. L., a raíz del calvario que enfrenta tras el fraude electrónico que le hicieron con una tarjeta de crédito, que nunca ha utilizado desde que se la entregaron, y que ahora pretenden cobrarle contra viento y marea.
O paga o le manchan el récord crediticio ante la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef), aunque la joven, vecina del cantón de Goicoechea, denuncie que es víctima de delincuentes cibernéticos o, en el peor de los casos, de una fuga de datos que sería gravísima que se genere desde el seno de Coopenae.
Su caso se formalizó como denuncia ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) el 18 de julio del 2022. Este trámite se generó después de varios intentos inmediatos ante la empresa para que le arreglaran esta situación, que surgió con dos compras en el extranjero, hechas desde Estados Unidos, el 22 de junio, por un monto total de $397,99.
La respuesta de los funcionarios que laboran en ventanilla ha sido prácticamente la misma, se patean la bola entre departamentos, no resuelven y al final a la solución que se llega es: o paga o le manchan el crédito.

Cabe indicar que la palabra “fraude” es desconocida en esa institución financiera. Prefieren hablar de “contracargo”, pero nunca mencionan el término “fraude”.
Incluso, queda clara la política cuando ¡Qué Torta! contactó tres veces por correo electrónico al Departamento de Mercadeo y en todas negaron que el Departamento de Seguridad Organizacional maneje información “sobre denuncias en contra de Coopenae relacionadas con el método de fraude”.
Caso curioso porque la queja de la clienta en mención se planteó como un fraude. Incluso, fuentes internas del OIJ revelaron a este medio que se han recibido varias denuncias similares, en las que víctimas relatan cómo hicieron compras con sus tarjetas de Coopenae que nunca autorizaron o que quién sabe qué pasó. Al menos, esto es ignorado por la institución financiera, como bien nos hizo saber el Departamento de Mercadeo.
Desesperante
A la afectada, de apellido Arias, le entregaron la tarjeta en su casa, en marzo, cuando un mensajero le llevó unos papeles para formalizar un crédito que adquirió, aunque esa tarjeta no la solicitó.
Le dijo al mensajero que no la quería, pero no se la aceptó de vuelta. Como ella no usa tarjetas de crédito, así como se la entregaron la guardó, por lo que el plástico no fue usado en ningún comercio, ni en ninguna transacción.
De hecho, según afirma, Coopenae tiene en sus registros cero movimientos de la tarjeta desde el día que se la dieron, sin pedirla, hasta el día que ocurrió el fraude.
El miércoles 22 de junio, a las 2:35 a. m. le llegó un mensaje de texto de Coopenae en el que le informaron que se realizó una transacción en Amazon.
Con el corazón en la mano y pidiéndole a Dios que no hicieran más compras tuvo que esperar hasta las 8 a. m. para bloquear la tarjeta y alertar a la cooperativa de la situación.
Para su sorpresa, al llamar, el ejecutivo que la atendió le dijo que se había hecho otra compra días atrás desde Estados Unidos, sin embargo, de esa no recibió ningún mensaje que le alertara; algo muy raro.
En total, los maleantes hicieron dos compras en Amazon por un total de $397.99, es decir, unos ¢272.000 que ahora, según Coopenae, la mujer debe pagar, o sino, le manchan el récord crediticio, frase que le han reiterado en incontables ocasiones en las sucursales, tanto físicas como telefónica.
Lo más extraño del asunto y lo que más le molesta a la joven es que es imposible que le clonaran la tarjeta en algún comercio o que le robaran los datos, como es lo usual que suceda en estos casos, porque nunca la ha usado.
“Lo grave de todo esto es que en Coopenae debe haber funcionarios que están robando los datos de los clientes, es la única explicación. Cómo es posible que esa tarjeta esté en la misma bolsa en la que me la dieron, nunca la he usado y hagan un fraude, si eso no es gato casero ¿qué es?”, dijo.
Es por esa razón que interpuso una denuncia ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) por lo sucedido. Allí, le indicaron que no es la primera denuncia contra Coopenae, que ha habido varias bajo el mismo modo de operar.
Inaceptable
Aparte del susto y la cólera por el robo, hay otra parte igual o peor: el reclamo.
Una vez que bloqueó y canceló la tarjeta por teléfono, ese mismo día, el 22 de junio, fue a la sucursal de Coopenae, en Guadalupe, Goicoechea, para interponer la queja.
Allí, la funcionaria Lesdy Villanueva le comentó que los montos estaban flotantes, es decir, debían esperar que se acreditaran para proseguir con la gestión.
Le dijo que le escribiera por correo cuantas veces quisiera para mantenerla informada, pero nunca contestó. De cuatro correos que Arias le envió pidiendo actualización del caso, solo en uno le pidió el número de cédula y no hubo más comunicación.
La mujer volvió a la sucursal y Villanueva le dijo que aún no se había acreditado la plata.
Esperó unos días más, volvió a escribir el último correo el 8 de julio anterior, sin obtener respuesta hasta que el viernes 15 de julio llegó el estado de cuenta de la tarjeta de crédito con el monto a pagar de $397.99.
“Llamé a Coopenae al instante de que me llegó el estado de cuenta para ver qué procedía y, para sorprenderme aún más, me dicen que tengo que esperar 90 días a ver qué resuelven con el contracargo, pero que como iban a ser tres meses tenía que pagar el mínimo de la tarjeta o el monto total, porque si no me manchaban el récord crediticio”, contó.
“No tengo ninguna mancha en mi récord crediticio, no es justo que por un fraude que de fijo hicieron desde lo interno de Coopenae me vayan a manchar. Yo no voy a pagar ni un cinco por un robo que me hicieron, no es posible que uno sea el afectado y tras de todo tenga que pagar, uno está atado de manos”, comentó con frustración.
Ese mismo viernes en la tarde fue de nuevo a la sucursal de Guadalupe para buscar a la ejecutiva que le había atendido, pero estaba incapacitada, por lo que la atendió Fanny Garita, quien le dijo que lo único que podía hacer por ella era poner una queja al de Departamento de Fidelización, pero la ejecutiva le volvió a recordar que tenía que pagar el mínimo o el monto total.
“¿Para qué una queja más? he llamado, he ido, he enviado correos y no me resuelven nada, no necesito una queja más, necesito y es mi derecho que me resuelvan. Le dije que no pagaría nada y que iría al OIJ a poner la denuncia, cuando me iba yendo se puso a burlarse de mí con su compañera de cubículo, solo me falta hablar con el gerente porque he andado por toda la entidad”, detalló.
“¿Cómo uno no se va a sentir decepcionado? ¿A quién recurre uno en estas situaciones? ¿Quién lo defiende? ¿Con qué confianza uno va a hacer algún otro trámite a esa Cooperativa? Nunca me había sucedido algo así en ningún otro lugar, en ninguna otra entidad, de verdad es lamentable el trato, la atención y por supuesto la inseguridad”, agregó.
“Les pido a los clientes de Coopenae que estén ojo al Cristo porque en cualquier momento en esa cooperativa les hacen un fraude, busquen otra entidad que les garantice un poco más de seguridad, o al menos, que le resuelvan y no pongan a la víctima como el responsable”, advirtió.
La víctima ahora planteara una denuncia ante la Sugef por esta situación, claro, porque, o paga o le manchan el récord crediticio. Así habla Coopenae.







