*Por José Eduardo Mora
Especial de EL JORNAL para ¡Qué Torta!
En tan solo 48 horas, el fútbol de Costa Rica retrocedió organizativamente en casi un siglo y tiró por la borda su propia credibilidad, al comportarse en la programación del Grecia – Cartaginés como un balompié de tercera categoría.
El caos organizado a tres bandas: Comité de Licencias, Fedefútbol y Unafut es digno de un récord Guinness, porque se montaron un espectáculo en el que reinó el ridículo.
¿Cómo se puede proceder tan mal? Ya lo habíamos dicho, que la intervención del Comité de Licencias en el cierre del torneo era un gran error y entre el sábado 29 y el domingo 30 de abril del 2023 quedó más que confirmado.
Autorizaron un estadio apto para la segunda división, pero no para la primera, porque se quedaron en la medición de si diez centímetros más o menos, pero se les pasó por el frente el elefante del estado de la gramilla y el de la iluminación.
Solo el fútbol se puede dar el lujo de desperdiciar la exposición que tiene en los medios de comunicación y en vez de ofrecer un juego atractivo, montar un show sin sentido y contradictorio, y exponer sus múltiples carencias organizativas.
Con lo sucedido en el Grecia – Cartaginés en el Rafael Bolaños se demuestra que no se ha aprendido nada de las participaciones mundialistas. Los dirigentes han asistido a la fiesta, pero entendieron nada del tinglado que la propicia y la sostiene.
Organizativamente vivimos tiempos de caverna y aquí los equipos, tanto Grecia como Cartaginés y Carmelita, que alquilaba el estadio, tienen poco qué decir, porque todo se originó con el famoso cumplimiento del Comité de Licencias para modernizar la infraestructura.
En un fin de semana se propusieron modernizar una infraestructura que lleva medio siglo de rezago.
Celebración del caos. Esto es un vacilón. Que siga el carnaval.
Periodista, escritor y comentarista. Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez. Esta columna se publica a diario en FXD y EL JORNAL







