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Catar contrata aficionados para limpiar su imagen en el Mundial de la FIFA

Una investigación del periódico estadounidense The New York Times reveló que el Mundial de Fútbol de Catar 2022 pasará a la historia como el primero en que el anfitrión paga a grupos de aficionados de todos los países participantes para que asistan a los partidos, así como para que actúen, comenten e informen a los organizadores del torneo.

De acuerdo con el New York Times, el comité organizador del Mundial financió con dinero catarí el viaje, alojamiento y entradas a alrededor de 50 aficionados de cada uno de los 32 equipos que participarán en la Copa del Mundo.

El reclutamiento de estas personas comenzó en el 2020, cuando el comité inició contactos con las federaciones de fútbol nacionales con el propósito de comunicarse con los principales grupos de hinchas.

Se buscaba conocer las necesidades de los visitantes porque Catar es un país no acostumbrado a albergar eventos deportivos masivos. Los organizadores querían dar a los visitantes una gran experiencia sin entrar en demasiado conflicto con las normas sociales de la nación árabe. Entonces se organizaron viajes a Catar a los líderes de las aficiones, que se reunieron con los organizadores para compartir sus puntos de vista sobre qué esperar del Mundial.

Durante estas visitas de una semana, los líderes de las hinchadas y algunos periodistas disfrutaron de la lujosa hospitalidad catarí. Muchos publicaron en redes sociales su experiencia con halagos a Catar. Los organizadores explicaron que las visitas sirvieron para que las autoridades locales se prepararan para la mayor llegada de extranjeros en la historia de Catar.

Sin embargo, quienes toman parte en este programa firmaron un contrato con curiosas obligaciones. En primer lugar deben “actuar en una ceremonia antes de que la selección de Catar inaugure el torneo contra Ecuador el 20 de noviembre”.

Otro punto del contrato les obliga a apoyar los mensajes de los organizadores en redes sociales, ampliando su alcance, “dándole ‘me gusta’ y volviendo a compartir publicaciones de terceros”. Según los contratos a los que tuvo acceso el New York Times, a los aficionados se les advirtió que aunque no son portavoces de Catar, “es evidente que no sería apropiado que usted denigre” a este país y al Mundial.

También se les exige hacer el papel de vigilar los comentarios negativos a las publicaciones de los organizadores e informar de ellos, tal como aparece en el contrato: “Usted acepta reportar cualquier comentario ofensivo, degradante o abusivo hacia el CS y, de ser posible, tomar capturas de pantalla de dichos comentarios y luego eliminarlos de inmediato. Todos los demás comentarios, ya sean de desafío o de celebración, sobre la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022, por supuesto, pueden permanecer visibles públicamente a su criterio”.

Mientras tanto, el comité organizador del Mundial no da importancia al tema. Ahsan Mansoor, director de enlace con los aficionados, dijo al respecto en una entrevista: “No hay ninguna obligación de promover ni hacer nada… no tienen ninguna asociación formal, ni contractual con la Copa del Mundo, ni son sus embajadores”, asegurando que la única obligación de estos aficionados es participar en la ceremonia de inauguración.

La polémica alrededor de que Catar sea la sede de la Copa del Mundo de la FIFA comenzó casi de inmediato al recibir los derechos de organización en diciembre del 2010.

Un país rico, pero sin tradición futbolística, además de una sociedad musulmana conservadora que no destaca en particular por respetar los derechos laborales, la igualdad de la mujer o a las minorías sexuales, asuntos que importan en muchos países occidentales de donde procede gran parte de los visitantes.

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