Hay desesperación en la Policía en el caso del robo de la pequeña Keibril Amira García Amador, de nueve meses de nacida.
Desde el mediodía de este viernes 28 de abril del 2023 se soltó un rumor que fue tomando forma hasta que se cristalizó con el desplazamiento de las autoridades hacia la frontera sur del país, específicamente a San Vito de Coto Brus.
Allí se iba a dar lo que todo el país espera, pero que lamentablemente resultó en una falsa ilusión alimentada por el reporte de un hombre con problemas mentales.
Esta persona se comunicó con un puesto policial de la zona sur para manifestar que le habían dado un dineral a cambio de que cuidara una chiquita.
Aseguró que creía que se trataba de la menorcita por la que Costa Rica entera suspira y prometió entregarla a las 4 p. m.
Sin embargo, después de un análisis exhaustivo se descartó por completo la versión.
Ya son 20 días que se cumplen del robo de Keibril y nadie sabe nada de lo que le pudo pasar.
El esfuerzo de montañistas, cruzrojistas, voluntarios, policías, investigadores y los pueblos de Cervantes y Pacayas de Alvarado, así como de Juan Viñas de Jiménez de Cartago ha sido sobrehumano.
Han peinado amplios campos abiertos con tal de hallar algo que dé una luz en el caso. El problema es que, a este punto, cualquier avanzada va en automático, se busca a ciegas, sin norte y sin saber qué.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) mantiene un pronóstico reservado y todas las señales apuntan que la menorcita está muerta.
Aún así, tratan de sacarle punta a la posibilidad de que el papá, de apellido Casasola, único sospechoso de la sustracción, se la haya entregado a alguien.
El problema es que este mecánico no ha abierto la boca desde que lo capturaron.







