El sueño de Navidad de los estudiantes de quinto año del liceo de San José, en barrio México, es asistir a su bailecito de graduación y usted puede ayudar a que se les cumpla, después de que los dejaron sin plata y sin celebración.
Los papás de los muchachitos, que quedaron vestidos y alborotados, corren para organizar rifas, partidos, lunadas, bingos y tardes juveniles con el único objetivo de recoger platica y ver si ajustan lo que se debe en el salón de eventos Cascada de Fuego, en Patarrá de Desamparados, para, por fin, que haya fiesta el 18 de diciembre del 2023.
Si quiere echarles una manita, visite este sábado 18 de noviembre, a partir de las 8 a. m., el liceo de San José, porque habrá dos partidos de semifinales de fútbol de la escuela de Barrio México, así como ventas de comida. También, rifarán canastas de víveres que les donaron.
Melvin Zúniga, papá de Melvin David, alumno de la sección 11-5, y miembro del nuevo comité organizador, comentó que visitaron el complejo este martes 14 de noviembre y los encargados les confirmaron que faltan como ¢6 millones para que haya baile, aunque la cifra puede ser mayor.
Según Zúniga, el baile, que incluía la comidita, juego de pólvora, comparsa, música y demás detalles, costaba alrededor de ¢11 millones para 119 estudiantes (según la lista oficial) y sus acompañantes.
Sin embargo, la persona que lideraba la organización del baile, una mujer de apellido Madrigal, solo canceló a Cascada de Fuego unos ¢4,9 millones, cerca del 40% del total. Cada persona debía pagar ¢25 mil por entrada.
¡Qué Torta! informó en exclusiva que los jovencitos y sus familias se quedaron sin el baile que estaba planeado para el lunes 13 de noviembre del 2023.
“Cascada de Fuego ha sido muy comprensible. Nos están ayudando con esa plata que se había pagado, porque al vencer el contrato se perdía, nos dijeron que tenían esa fecha del 18 de diciembre disponible y amablemente nos van a esperar”, contó.
Decepción
De acuerdo con lo denunciado por los padres, Madrigal se esfumó con entre ¢4 millones y ¢5 millones.
Además de no haber cancelado el monto total, habría manipulado la lista, por ejemplo, si un padre de familia pagó diez entradas, en la lista se indicaba que solo había pagado cuatro.
“Entonces ya no serán ¢6 millones que hay que pagar, es decir, va ir aumentando conforme se vaya revisando la lista”, afirmó don Melvin.
“Hay una señora que pagó 17 campos, más de ¢350 mil, esa señora ya no va a poder pagar nada más”, agregó.
El tortón es todavía más grande. Supuestamente, Cascada de Fuego regaló 28 entradas para docentes, el comité y estudiantes becados, pero Madrigal tampoco las habría entregado y las habría cobrado.
Por si fuese poco, al parecer, esta mujer también se alzó con la plata de unos paquetes de fotografías de graduación, portatítulos y otros artículos, lo que ascendería a unos ¢2 millones.
Aparte de lo que perdieron los papás en plata, se suman los estrenitos como vestidos y zapatos y hasta el maquillaje y peinado que tenían pagos.
Esperanzados
Aunque está en quinto año, el hijo de don Melvin y sus compañeros no han tenido ningún baile de graduación en su vida.
El señor detalló que para sexto grado no pudieron realizar la fiesta por una huelga de educadores; en el 2020 tampoco tuvieron baile de noveno año por la pandemia por COVID-19 y este año les pasa este enorme chasco.
“Lleva cinco años esforzándose, ha ganado tres medallas en diferentes disciplinas deportivas y saber que ahora ni siquiera va a disfrutar de su baile, tan esperado, es muy injusto”, aseguró.
De la familia de don Melvin iban al baile siete personas.
Doña Xochil Rivas, mamá de la estudiante Adriana Hernández, tiene la esperanza que puedan disfrutar del baile, aunque para ella el daño ya está hecho.
“Mi hija ha llorado mucho, ya se había arreglado las uñitas de los pies, de las manos, hasta el pelito, ya el sábado todas las chicas estaban listas. Uno hace un gran esfuerzo, ha sido una gran desilusión, un enorme daño psicológico no es tanto lo material”, recalcó.
Según los papás, Madrigal no aparece por ningún lado. El lunes, desconocidos apedrearon la casa de la mujer, pintaron los portones y la cortina metálica de una panadería que, aparentemente, administra.
Algunos padres de familia interpusieron una denuncia ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).







