La polémica estalló durante el debate presidencial transmitido por Repretel y radio Monumental, cuando el candidato del Frente Amplio, Ariel Robles, cuestionó con dureza declaraciones realizadas años atrás por el abogado José Miguel Villalobos, aspirante a diputado por el Partido Pueblo Soberano, en el contexto de una defensa penal.
Robles intentó posicionarse como defensor irrestricto de la niñez, utilizando un alegato jurídico — realizado en el marco de un proceso judicial — para golpear políticamente al oficialismo.
Sin embargo, el ataque abrió un flanco incómodo para el partido de los zurdos, que defendió las operaciones de cambio de sexo ‘independientemente de la edad’ y sin límites.
Esto implicaba tácitamente que si un chiquito deseaba que le extirparan los testículos (orquiectomía) o le cortaran el pipí tuviera acceso irrestricto a ese tipo de operación.
Propuesta aberrante
El Frente Amplio, junto con dos diputadas del Partido Liberación Nacional (PLN), propuso en el 2023 el expediente legislativo número 23.809, titulado: “Ley de Reconocimiento de Identidades Trans, No Binarias, de Género Diverso e Intersex”, que recibió dictamen negativo de mayoría en la Comisión de Derechos Humanos el 10 de abril del 2025 y quedó archivado.
La iniciativa la presentó la diputada Priscilla Vindas Salazar y contó con el respaldo de: Antonio José Ortega Gutiérrez (FA), Rocío Alfaro Molina (FA), Johnatan Jesús Acuña Soto (FA), Andrea Álvarez Marín (PLN), Ariel Robles Barrantes (FA), Rosaura Méndez Gamboa (PLN) y Sofía Guillén Pérez (FA).
¿Cuál era la intención?
El proyecto establecía el derecho al reconocimiento de la identidad de género y el acceso a tratamientos médicos de afirmación de género bajo el sistema público de salud sin establecer una prohibición expresa para los menores.
En su redacción, el texto incluía de forma general:
- Tratamientos hormonales
- Intervenciones quirúrgicas de afirmación de género
- Acceso a estos procedimientos dentro del sistema de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).
Si bien, el proyecto no precisaba con fineza cuáles procedimientos médicos se podía realizar quien quisiera sin ningún límite de edad, por lo general, siempre se toman en cuenta los siguientes:
- orquiectomía: extirpación de testículos.
- vaginoplastia: construcción quirúrgica de una vagina (implica eliminación del pene y testículos).
- faloplastia / metoidioplastia: construcción quirúrgica de un pene.
- genitoplastias: modificación quirúrgica de genitales.
La frase textual del expediente 23.809 en el que tocaba este aspecto indicaba: “Procedimientos médicos o cosméticos que realizan personas con el fin de modificar su cuerpo y expresión de género, sobre la base del consentimiento libremente expresado, que sean provistos mediante el sistema de salud público o privado”.
El punto crítico —y el que motivó fuertes cuestionamientos técnicos y jurídicos— es, precisamente, que quedaba por la libre, que no delimitaba con claridad la edad mínima, ni establecía una prohibición expresa para procedimientos irreversibles en menores, dejando la puerta abierta a interpretaciones amplias bajo protocolos administrativos o médicos futuros.
En términos médicos, las cirugías de afirmación de género pueden incluir procedimientos irreversibles sobre los órganos sexuales, precisamente uno de los aspectos más sensibles señalados durante el trámite legislativo y que contribuyó a su archivo.
La doble máscara y el show barato
Mientras Robles utiliza un caso judicial —ajeno a la política pública— para indignarse en un debate electoral, su partido impulsó una iniciativa legal que debilitaba los resguardos específicos para la niñez en uno de los temas más delicados y controversiales de la agenda contemporánea.
No se trata de interpretaciones antojadizas: el propio archivo del proyecto y el dictamen negativo reflejan que la redacción era jurídicamente riesgosa, especialmente en lo relativo a los menores y procedimientos médicos irreversibles financiados con recursos públicos.







