La salida atropellada de Álvaro Ramos Chaves de la presidencia ejecutiva de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) deja sin motivaciones al funcionario de continuar en algún otro cargo en el gobierno.
En un comunicado de prensa oficial que distribuyó Casa Presidencial, se especificó que el presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, “está considerando una posición alternativa para que, si don Álvaro está de acuerdo, continúe colaborando con este gobierno. En caso de concretarse una opción, el presidente lo anunciará oportunamente”.
¡Qué Torta! supo, de una fuente absolutamente confiable, que Ramos Chaves ni siquiera considera ese escenario y rechazará cualquier ofrecimiento que le haga el mandatario, como la lógica dicta en una circunstancia como la que enfrenta.
Rodrigo Chaves se calentó y lo despidió en las primeras de tanteo al molestarse por el aumento salarial que aprobó la junta directiva de la CCSS, de la que Ramos formaba parte, que implica que se eleve unos ¢8.000 mensuales el ingreso base de 63.000 trabajadores.
Hay datos que estiman esto significa un golpe económico sustancial en las finanzas de la institución de ¢10.000 millones al año y si se le suman los tres años de reconocimiento retroactivo la cifra se eleva a ¢29.000 millones de entrada.
Médicos especialistas se paran de uñas
En un boletín que distribuyó el Sindicato Nacional de Médicos Especialistas (Siname), el gremio exige la restitución inmediata de Ramos Chaves, algo que parece imposible, pues el exjerarca quedó sin ánimo de retomar la labor en ese puesto.
“La salud no es un juego y cumplir con integridad acuerdos firmes no puede, ni debe ser razón de un despido. Esto sería la antesala de un régimen dictatorial que no es de recibo en un país que recién celebra sus 201 años de Independencia”, advirtió el doctor Mario A. Quesada, presidente del Siname.
La agrupación exige al Ministerio de Hacienda, ejecutar las medidas para reducir la evasión fiscal y revisar y revocar exenciones y toda suerte de beneficios que han debilitado durante años el presupuesto estatal.
“Reiteramos el llamado a la coherencia al presidente Rodrigo Chaves para que respete también los derechos del ciudadano común ya que ¢7.500 no cubren ni un ápice del encarecimiento del costo de la vida, pero al menos reconoce en algo la dignidad del trabajo que día a día y con amenazas reales para la propia vida realizamos los trabajadores del sector salud”, concluyó Quesada.
