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A lo que venimos: COVID-19 obliga a crear nuevas formas de empleo

*Por Eric Briones Briones 

Pensando en un futuro muy cercano posCOVID-19, acerca de las relaciones laborales tanto en los sectores privado como público, es menester idear una política pública estatal disruptiva, acompañada por el diálogo  social tripartito, acerca de las necesarias nuevas formas del empleo, dejando en el olvido las que hemos venido desarrollando como humanidad por más de 500 años, desde la época del iluminismo.

Hemos resistido las nuevas realidades tecnológicas generacionales; optando por el modelo tradicional y muchas veces irracional de obtener el sustento diario “ganando para consumir”, a costa de la razón del ser de nosotros mismos, como seres humanos, es decir de la dignidad en todo su esplendor, sin que esto signifique maniqueísmo alguno o abogar por el discipulado de Paul Lafargue, yerno de Karl Marx.

Debemos, como sociedad costarricense, preocuparnos por universalizar las tecnologías de la información y comunicación. 

Para ello, es necesario democratizar su distribución y abaratar costes, de manera equilibrada en todos sus componentes físicos como de programación, de cara a la inteligencia artificial.

Debemos de dejar de razonar, en alquilar moles de edificios para albergar personas trabajadoras, muchas veces hacinadas (como en los tiempos de la revolución industrial), en contra de la seguridad social.  

Asimismo, dejar de pensar en construir edificios con oficinas majestuosas (que lo que genera es diferencia de clase social o de status quo laboral) y más bien optar por espacios, hasta donde sea necesario, cómodos, ergonómicos, ventilados, amigables con la naturaleza, con tecnología de punta, con inteligencia artificial, con el fin de ser utilizados para el desarrollo necesario y eventual del trabajo presencial, es decir, instalaciones disruptivas, de las que tenemos hasta ahora.

Así debemos de facilitar a toda la ciudadanía capacitación oportuna en las tecnologías desde los centros educativos, INA, comités cantonales, hasta en los centros universitarios, con el ánimo de no excluir a ningún ciudadano, por la condición que sea. 

Es indiscutible que debe venir aparejado de una modificación no solo cultural, sino legal de los distintos cuerpos legales (laboral, comercial, internacional, bancario, penal, ético, procedimental, administrativo, etc.), con el fin de adaptarlos a la nueva era de la virtualidad, flexibilización, inclusión y la globalización, en vista de que como costarricenses ostentamos paradigmas sociales que datan de inicios del siglo pasado, todo dentro de un marco de seguridad y certeza jurídica, lo cual nos caracteriza.

Por su parte, las instituciones estatales (tres Poderes de la República y sus dependencias públicas) junto con el sector privado, deben remozarse y adentrarse en idear el desarrollo de nuevos modelos de puestos laborales. 

Por ejemplo, instituciones como Correos de Costa Rica, el ICE, Micitt, cámaras, universidades y otras afines, deberían estar cavilando en brindar servicios a los menos versados en las tecnologías -esto no es el futuro, es el presente- mediante personal capacitado en línea, a domicilio o incluso, mediante la creación de especie de accesibles quioscos, en donde se cuente con software y hardware para las nuevas necesidades laborales.

En fin, la pandemia, nos está enseñando, la disruptiva realidad. Tuvimos que hacer un alto en el camino como humanidad, debido a un fenómeno natural, como son las enfermedades, pero con resiliencia y cambio de mentalidad atinada, se nos presenta la oportunidad, de repensar el trabajo, que hemos venido desarrollando desde la época del renacimiento. 

Esta debe ser la nueva era, en donde el trabajo debe ser replanteado para vivir cómodamente con el mismo y no vivir para este; para ello, nos debemos visualizar y tener consciencia que somos seres humanos, con beneficios por el solo hecho de serlo (pro homine) por encima del resto de los seres que nos acompañan en el globo terráqueo y que lo hemos logrado con nuestra inteligencia humana al estar creando la robótica, la inteligencia artificial, la nanotecnología, trabajo telemático, la impresión 3 d, la generación 4G, es solo de reacomodarnos. 

 ¿Por qué entonces no utilizar todo esto en beneficio nuestro? ¿Por qué seguir pensando en el pasado al desarrollar las relaciones laborales prácticas de manera tradicional?

 *Doctor en Derecho Laboral

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