Claudia Dobles se puso brava este martes 22 de setiembre de 2026 en la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa.
Le reclamó al ministro de Cultura, Jorge Rodríguez Vives, un recorte de casi ¢1.700 millones al presupuesto de esa cartera para el 2027.

El ministro no se quedó calladito. La revolcó con cifras y le paró en seco el show.
Lo que reclamó Dobles
La diputada centró su ataque en dos fondos concursables: el Fondo del Cine y el Fondo Fauno, cada uno con un recorte del 50%.
Según ella, eso deja un boquete de ¢200 millones sin financiamiento para proyectos de cine costarricense.
También salió a flote que el Costa Rica International Film Festival pasó de ¢159 millones a solo ¢45 millones, una caída de más del 71%.
El ministro le paró el carro
Rodríguez contestó con una frase que ya es clásica en este Gobierno: «La plata no crece en los árboles.»
Le explicó a Dobles que la comparación de cifras que hace la oposición es tramposa, porque el presupuesto real del 2026 nunca llegó a ejecutarse completo.
Dicho de otra forma: el ministro le demostró, con números en mano, que el «recortazo» que ella denuncia es bastante más modesto de lo que quiso vender en la comisión.
Lo que se le olvidó a doña Claudia
Aquí es donde la cosa se pone jugosa. Dobles fue primera dama del país durante todo el gobierno de su esposo, Carlos Alvarado, del PAC.

Y en esos años a Cultura también le tocó lo suyo, con machete y sin anestesia.
En octubre del 2020, la Comisión de Hacendarios le aprobó a esa cartera un recorte de ¢4.126 millones para el presupuesto del 2021. Más del doble de lo que hoy la tiene indignada.
En ese momento la ministra era Sylvie Durán, quien advirtió sin rodeos que «los recortes sí comprometen seriamente los servicios de muchas instituciones.»
El golpe afectó al Teatro Nacional, al Teatro Popular Melico Salazar, al Sinart, a Parque La Libertad y a los consejos de la persona joven, según dijo la propia ministra.
Y con Luis Guillermo Solís tampoco se salvó
La historia de los recortes a Cultura no empezó con Chaves ni con el PAC de Alvarado.
En noviembre del 2014, bajo el gobierno de Luis Guillermo Solís, los trabajadores del Ministerio de Cultura marcharon hasta la Asamblea Legislativa. Protestaban por una rebaja que, en su versión original, llegaba al 15% del presupuesto.
Un año después, en octubre del 2015, esa misma administración anunció otro recorte. Esta vez de ¢1.683 millones, un 3.78% del presupuesto, para el 2016.
Total: tres gobiernos distintos, la misma cantaleta de Cultura llorando por plata.
La diferencia es que ahora, quien pone la cara a reclamar como si nada, es la esposa de uno de los que más le apretó la faja a esa cartera cuando tuvo el poder.