El exmagistrado costarricense Celso Gamboa Sánchez enfrentará su proceso en Estados Unidos con un nuevo defensor, luego de que un tribunal federal en Texas designara al penalista Rafael de la Garza II tras la salida de la defensora pública que llevaba el caso.

La sustitución responde a un conflicto de intereses, una figura habitual en el sistema judicial estadounidense, pero cuyos detalles específicos no se hacen públicos, ni que se revelen las razones concretas, en línea con las normas éticas que rigen estos procesos en tribunales federales.
El nuevo defensor no es una figura mediática, pero sí un litigante experimentado. De la Garza suma más de 30 años en derecho penal, con ejercicio desde 1994 y una trayectoria que incluye haber sido fiscal federal adjunto y fiscal del condado de Dallas.
De la Garza ha participado en más de 500 casos federales, con al menos 25 juicios ante jurado en ese ámbito y unos 250 en cortes estatales. Su práctica se concentra en delitos complejos como narcotráfico, lavado de dinero y criminalidad financiera.
Se trata, en términos prácticos, de un abogado de corte técnico, con experiencia tanto acusando como defendiendo, un perfil habitual en litigios federales de alto nivel.
El nombramiento de De la Garza se da bajo la Criminal Justice Act, es decir, como parte del sistema de defensa pública federal en Estados Unidos.
Distintos reportes señalan que Gamboa no estaría en condición de costear una defensa privada, en un contexto donde procesos por narcotráfico internacional suelen implicar medidas como el congelamiento de activos. Este tipo de condiciones ha sido mencionado en coberturas internacionales, incluyendo Reuters, aunque sin un desglose detallado de su situación patrimonial.

En cuanto a otros imputados vinculados al caso, no existe información pública confirmada sobre las condiciones en que están siendo representados legalmente aunque se cree que Edwin Lópe, alías Pecho de Rata sí tendrá defensa privada.
El cambio de defensa no modifica el fondo del expediente, pero sí marca una nueva etapa en el proceso. Con un abogado experimentado al frente, la discusión pasará, inevitablemente, a un terreno más técnico.
Sin necesidad de exagerar, el panorama es complejo: un caso de alto perfil, en un sistema judicial exigente y con márgenes históricamente reducidos para este tipo de acusaciones.
Una situación delicada, por donde se le vea.